El periodismo falso… Otra pandemia que mata


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Eliecer Santanilla

Columna escrita por: Eliécer Santanilla Martínez

Magister en Estrategia y Comunicación Política, Fotógrafo, documentalista, Comunicador Social Periodista y especialista en Marketing y web 2.0. Ha sido catedrático Universitario, reportero gráfico y periodista en diferentes medios de comunicación, locales, nacionales e internacionales. Ex director de comunicaciones en organizaciones del sector público y privado. CEO de  la Agencia de marketing y comunicación «Cuarto Poder» y  articulista de diferentes portales de periodismo investigativo y opinión.


La falsedad, la ligereza y la irresponsabilidad asesinan el buen periodismo y matan los activos del ser periodista,  queda uno “cabezón” de ver en algunos llamados comunicadores con tanta presteza, sólo con el fin de ser masivos, no importa qué tan burdos y nocivos sean sus contenidos.

No  hay mucha distancia entre la  pulga del parque de Bolívar, a la liendra de las redes sociales y las  garrapatas del Facebook que le ponen traje y tono doctoral de primicia a cualquier chisme popular y ligereza gubernamental.

¿Que dirán los expertos del periodismo y la comunicación… y según fuentes ? pues me he tomado la noble diligencia de citar un par, a propósito de los recientes acontecimientos sobre noticias falsas en el departamento del Quindío.

Según Leandro Zanoni autor del Imperio digital, El fenómeno del periodismo participativo también conocido como periodismo ciudadano, se origina en los albores de la denominada web 2.0 con la creación de blogs y tiene su revelación máxima, según mi humilde apreciación con el desarrollo de los fan pages noticiosos, y el empoderamiento de perfiles ciudadanos y periodísticos bajo una triada de independencia, periodismo y virtuosismo.

En su famoso libro Nosotros, los medios (que se baja entero y gratis en la Web), el autor Estadounidense Dan Gillmor, entusiasta global e impulsor del periodismo participativo expresó algunos principios que vale ante el evidente olvido, citar:

  • Mis lectores saben más que yo.
  • Ésta no es una amenaza sino una oportunidad.
  • Podemos usar este principio para crear juntos algo intermedio entre un seminario y una conversación, que nos eduque a todos.
  • La tecnología de la interactividad y las comunicaciones —en la forma de correo electrónico, blogs, foros, sitios Web y más— hacen que esto pase.

Lamentablemente, muchos, a pesar del uso y el abuso de este sistema, parecen no comprender, es así como desde hace décadas el usuario es el prosumidor, el cliente es una audiencia actuante, que crea, conmina, comparte y también genera contenidos para su propio consumo y el de sus audiencias nativas o círculos de amistad, en esta autopista de información que va y viene, a veces hay comunicaciones en contravía que se estrellan y producen aparatosos desastres, el problema nunca será el comunicado si no el comunicador.

Todos pueden conducir… algunos a violentas y alarmantes velocidades, pero siempre será un periodista de verdad el encargado de velar el flujo y regular el tránsito de la verdad.

Que triste es ver la degradación de un periodista, hasta el extremo de volverse un simple predicador y prosumidor de la red, que cree que con valerse de manera oportunista de dos o tres hastags o términos claves, tendencia del día, ya hizo el trabajo de un periodista.

Sin ser juez y menos verdugo, estoy seguro, que la cantidad de información, la inmediatez y la democratización que le conceden las redes sociales al periodismo independiente, no son óbice para ejercer un periodismo real. Por el contrario, tales cualidades de la modernidad, demandan a gritos la reinvención de comunicadores capaces de asumir la corresponsabilidad de lo dicho, de recibir una fuente con el respeto que da la veracidad de la duda, y no como un simple amanuense digital, un estorboso y ruidoso altoparlante, presto a darle dudas a la veracidad.

“Si el lector se siente abrumado y confundido por la situación global, se halla en la senda adecuada. Los procesos globales se han hecho demasiado complejos para que una persona pueda comprenderlos por sí sola. ¿De qué manera entonces, podemos saber la verdad por sí sola. ¿De qué manera, entonces, podemos saber la verdad acerca del mundo y evitar caer víctimas de la propaganda y la desinformación? Del autor de animales a Dioses Yuval Noah Harari en 21 lecciones para el siglo XXI  parte IV “VERDAD”

Es tiempo de mirarnos al espejo sin sentir miedo a reconocernos…La situación cambia cada instante, las noticias se actualizan cada minuto y no cada día, el aislamiento nos alejó de los nuestros, y nos confinó frente al desolador reflejo de nosotros mismos, sacándonos de la llamada virtualidad para meternos de cabeza en una nueva presencialidad… ésta, asistida por la tecnología, una tecnología que requiere la mano, el corazón y la mente del hombre.

Presencia que sometida al actual aislamiento social hace que tengamos más tiempo para los medios de comunicación, como una necesidad indispensable y son los sistemas de redifusión los encargados de darle una nueva oportunidad al accionar del periodismo independiente, pues ya no se requiere estar al arbitrio de grandes emporios económicos o bajo la dirección de monopolios informativos para el noble ejercicio de estar informando en los bolsillos de las audiencias.

Nos recuerda Zanoni cómo en la Web 2.0 el usuario abandona su rol pasivo frente a los contenidos y se lanza a la red para aportar y compartir lo propio. Las comunidades y la interacción dentro de las llamadas Redes Sociales desembocaron en un cambio rotundo del paradigma, plasmado en la prensa cuando, en diciembre de 2006, la revista norteamericana Time eligió al usuario de Internet (“You”) para su tradicional “Personaje del año”.

El nuevo orden mundial, planteado por La Covid-19, demanda del periodismo moderno un arbitramento introspectivo y responsable frente a la oleada de contenidos que pululan en las diferentes plataformas. ¡Por favor! periodistas no echemos por la borda esta reivindicación que nos ofrece la historia ya que superada la conmoción de la internet, el periodismo tiene dos caminos, uno llenar de oxigeno los pulmones de la búsqueda de la verdad, o el que sólo cabe en algunas tercas y vanidosas cabezas, plagándolo de estertores.

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