El embeleco de la matrícula cero, una “extrema” unción de neopopulismo en tiempos de pandemia

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Eliecer Santanilla

Columna escrita por: Eliécer Santanilla Martínez

Magister en Estrategia y Comunicación Política, Fotógrafo, documentalista, Comunicador Social Periodista y especialista en Marketing y web 2.0. Ha sido catedrático Universitario, reportero gráfico y periodista en diferentes medios de comunicación, locales, nacionales e internacionales. Ex director de comunicaciones en organizaciones del sector público y privado. CEO de  la Agencia de marketing y comunicación «Cuarto Poder» y  articulista de diferentes portales de periodismo investigativo y opinión.


La matricula cero se ha implementado en algunas universidades del territorio nacional, sin duda, estas serán la excepción pero nunca serán la regla, al menos por ahora, la mayoría, en total más de 260 Instituciones de Educación Superior -IES- no podrán brindar a sus estudiantes ese beneficio sobre el que, si bien no hay un compromiso oficial por parte del Gobierno, sí existe el pandémico gesto de un fondo de 97 mil millones para intentar ir en ese camino.

Sin embargo, la iniciativa de gratuidad total bajo el remoquete de #MatrículaCero promueve la anarquía y el asistencialismo absoluto, se olvidan los promotores de esta exigencia a las universidades, que el problema de financiamiento de la educación superior en Colombia tiene un arraigo histórico y profundo que debe ser removido de raíz.

El Estado colombiano adeuda a las instituciones de educación superior, 18,2 billones de pesos que han pasado de gobierno en gobierno desde 1992 y en gran medida, los favorables anuncios de las universidades se deben a que les entraron recursos adicionales por parte del Gobierno Nacional con los que no contaban.

En algunas latitudes como en el Chocó hubo un singular despliegue hacia la academia por parte de las autoridades territoriales, donde Gobernador y Alcaldes se metieron la mano al bolsillo logrando que su universidad pudiera hacer el anhelado anuncio de matrícula cero.

La  asignación y redistribución de los beneficios hacia los estudiantes, quedó a discreción de cada universidad, existiendo algunas que sólo transferirán a favor de la matrícula lo que represente el valor aportado por el Gobierno nacional.

El problema, es que esa plata se quedó corta y jamás alcanzará. Las universidades y los entes territoriales tendrían que meterse la mano al bolsillo, pero en la gran mayoría de los casos ese sacrificio no se hará, pues tal disposición está al libre albedrío de cada Alma Mater y cada administrador territorial.

Sin embargo algunas, como la Universidad del Quindío, fueron en la búsqueda de recursos adicionales en sus departamentos y aportaron de su propio pecunio para llegar lo más lejos posible en un plan de auxilios para matrícula y alternancia, que evidentemente, a pesar de poder ofrecer descuentos históricos, hasta del 70 por ciento del valor total de la matrícula, sigue estando lejos de la embelecosa solicitud de algunos de matrícula cero.

Las universidades cada vez tienen más gastos, pero sus ingresos no son más, en algunos lamentables casos los ingresos muestran considerables disminuciones, a esto se suma que la condición de los alivios que da el Icetex no solamente son insuficientes, sino que parecen tener un principio de violencia económica con la comunidad educativa, ya que piensan con la sevicia de un banco de primer piso al pretender que se refinancien los créditos.

La matricula cero, termina siendo entonces populismo, se olvidan quienes la promueven que lo que es totalmente gratis nunca es bueno, no se puede sacrificar la calidad académica y tampoco la vinculación de los docentes garantes del proceso formativo.

No existe una propuesta seria de financiamiento y manutención de la academia al arbitrio de la utópica propuesta, “si el Gobierno quisiera montar una política pública de gratuidad para los estratos 1 y 2, eso costaría 677 mil millones de pesos al año”. Afirmó el hoy rector – candidato de la Universidad de Córdoba y presidente del Sistema Universitario Estatal -SUE-, Jairo Torres Oviedo.

No existe piso económico ni polo a tierra que soporte la matricula cero, no se puede pretender generar una movilización a punta de deseo y aparentes buenas intenciones, se necesita estudio del entorno socioeconómico, hacer un denodado análisis del histórico de inversiones, alcance de la propuesta y efectos de la misma, tener un principio de realidad, es decir considerar que ante la falta de declive en el avance del Covid-19 sectores como el agro el campo y la salud tendrían prioridad por encima de la educación, Nos toca ser más propositivos y menos inquisitivos.

Al final tal propuesta solo le sirve a aquellos políticos oportunistas que buscan una extrema unción de neopopulismo y a aquellos llamados líderes estudiantiles que suman casi décadas al interior de los claustros educativos, que poco les importa ir tras el grado, pues pareciera que ya suficiente trabajo tienen con sabotear la academia, a punta de cero propuestas y mucha alharaca.


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