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Columna escrita por: Harol Ruiz Restrepo
Comunicador Social y Periodista, Magíster en Periodismo Multimedia. Docente universitario. Empresario. Vicepresidente AsoComunal Montenegro.
Con temor la ciudadanía montenegrina viene escuchando sobre la posible conversión de la cancha municipal en un campo sintético. Al respecto hay que recalcar que el tema obedece apenas a un proyecto, que no contempla aun certeza alguna de lo que se va a realizar, y que puede cambiar de acuerdo a como avance el proceso.
También se debe aclarar que el alcalde Daniel Mauricio Restrepo pretende que el proyecto sea financiado enteramente con dineros de la Nación y no del municipio, lo que representa un ahorro para la arcas y recursos propios de esta población.
Aun así el denominado proyecto genera controversia en la comunidad, pues hay incertidumbre y falta de información que precise y tranquilice a quienes aman el espacio en el que crecieron y aun hacen deporte.
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Durante las últimas semanas las Juntas de Acción Comunal y la ciudadanía en general han enviado cartas a la alcaldía municipal en las que piden se les socialice el proyecto o idea de lo que se quiere hacer en ese lugar. Petición válida que busca la armonía entre la administración municipal y la comunidad, aun cuando no es obligación de la alcaldía socializar proyectos que no se han aprobado.
Sin embargo lo que buscan los habitantes de la zona y en general todos los montenegrinos, es conocer de primera mano las mejoras que se plantean y que se les permita aportar ideas a ese proyecto, en aras de que sirva a toda la comunidad.
Infortunadamente el alcalde Daniel Mauricio Restrepo no comprendió el pedido de la ciudadanía y en un vídeo publicado este miércoles 2 de septiembre, sugirió que ya hay voces en contra del avance del municipio y que se oponen a las mejoras sin que siquiera hayan iniciado.
Me permito como montenegrino y como vicepresidente de Asocomunal en el municipio, aclararle al señor alcalde, que nadie se opone a que la cancha o cualquier escenario deportivo reciba mejoras. ‘El peladero’ como lo llamó el mandatario en el vídeo, es un lugar que todos los montenegrinos apreciamos y que si miramos hacia el futuro, debe recibir una buena mano que lo embellezca y lo convierta en un sitio del que nos sintamos orgullosos.
Sin embargo esto no quiere decir que tengamos que estar de acuerdo en que hagan cualquier cosa allí con la idea de que hay que progresar o con el ánimo de que la plata de la nación toca recibirla aunque lo que se haga con ella termine afectando a la misma población. Y dicho esto me uno al temor de que con las obras que se plantean y que no han sido socializadas a cabalidad, se abra la posibilidad de la cuasi privatización de la cancha.
Y digo cuasi porque el embeleco de convertir en sintéticas las canchas municipales en otras poblaciones, como Circasia, Quimbaya y Calarcá, conllevó a que estos espacios, aunque sigan siendo del municipio, requieran de unos costos de mantenimiento tan elevados, que incluso se ha llegado a pensar en alquilarlos a privados o entregarlos en comodato, con la idea de que mediante el cobro de entrada a los ciudadanos, se puedan sostener.
Mientras no se entreguen a privados se convierten en verdaderos calvarios de trámites para su uso, pues la solicitud para utilizarlos depende del ánimo del encargado de los permisos, que sería un funcionario de la alcaldía que podrá decidir si presta o no el campo. Como quien dice espacios cuasi privados.
Ese es el camino que los montenegrinos no queremos recorrer y por eso algunos paisanos preocupados empezaron a enviar cartas a la alcaldía, en las que solicitan se les socialice el proyecto o la idea del mismo, y se les permita aportar nuevas luces a un proceso que bien podría beneficiar a todos los habitantes de la localidad. Los montenegrinos quieren saber cuál es el proyecto antes de que ya no haya nada que hacer para cambiar lo que pueda afectarlos.
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Socializar en un espacio abierto con presencia de la comunidad, guardando protocolos de bioseguridad, es algo que la alcaldía podría hacer con un micrófono y una cabina de sonido desde la mitad de la misma cancha, para que quienes estén alrededor escuchen y puedan a su vez ser escuchados.
Dirigir un pueblo es un trabajo difícil y al alcalde Daniel Restrepo le tocó una etapa muy complicada por la pandemia. No pretendo juzgar su gestión, pues apenas empieza como tal a avanzar en su Plan de Desarrollo. Pero por favor señor alcalde, escuche a su pueblo. Socialice lo que quieren hacer, preste atención a las ideas de la comunidad y acalle así los rumores infundados.
«Mejore la grama, ilumine el sector, trabaje en las graderías y si la ciudadanía está de acuerdo enreje para que los perros no entren a hacer sus necesidades en el escenario», ese es el pedido de la comunidad y usted podría conocerlo de primera mano si hace una socialización abierta y programada en la que los montenegrinos puedan aportar al proyecto.
Vea el vídeo compartido por el alcalde en sus redes sociales: