
El aumento en el precio del transporte urbano no debe recaer en los bolsillos de los ciudadanos que apenas pueden sobrevivir en una ciudad donde crece el desempleo: el último reporte del DANE arroja la alarmante cifra de 18.1%, sumado a ello la informalidad se ubica cerca al 60% de la población, es decir que el rebusque prima en la ciudad.
A esto se añade el incremento de 100 pesos al transporte público y la advertencia de que en noviembre subirá otros 100 pesos.
Es inaudito un incremento de 200 pesos por pasaje el cual representa un aumento del 11,11%: de $1.800 a $2.000 para este año.
Esto unido a los problemas de ingresos de la población se traduce en mayores gastos para las familias en la ciudad, ya que, para un trabajador o estudiante promedio el costo sería de: $4 mil (transporte de ida y regreso), al mes serían $80 mil y al año 960 mil pesos, solo en transporte, suponiendo empleos de cinco días a la semana.
Considerando que mientras el salario mínimo aumentó este año un 6%, es decir, 46.800 pesos, el incremento del transporte en más del 10% es un despropósito. Injusto que el pasaje del transporte público suba en estas condiciones que van en contra de la calidad de vida de los armenios.
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