Dilemas éticos y ambientales de la inteligencia artificial generativa por ilustraciones al estilo Ghibli

Comparte esta noticia

Escucha este artículo

Rafael Méndez-Romero, decano de la Escuela de Ingeniería, Ciencia y Tecnología de la Universidad del Rosario

Columna de opinión por Rafael Alberto Méndez-Romero, decano de la Escuela de Ingeniería, Ciencia y Tecnología de la Universidad del Rosario.

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de 180grados.digital.


Bogotá, abril 2 de 2025. En las últimas semanas, una tendencia impulsada por la nueva versión de ChatGPT ha inundado las redes sociales: la transformación de fotografías personales en ilustraciones al estilo del afamado Studio Ghibli. Si bien estas imágenes evocan ternura y nostalgia, también plantean preocupaciones éticas, legales y ambientales que requieren una reflexión crítica y urgente, según advierte Rafael Alberto Méndez-Romero, decano de la Escuela de Ingeniería, Ciencia y Tecnología de la Universidad del Rosario.

Para el académico, el uso de inteligencia artificial generativa en la creación de contenido visual, textual o sonoro no opera en el vacío. Modelos como DALL·E, Midjourney o Stable Diffusion han sido entrenados con millones de imágenes extraídas de internet sin el consentimiento de sus creadores. Según la investigadora Kate Crawford en Atlas of AI, estos sistemas no son neutrales, sino que están influenciados por estructuras de poder y lógicas económicas poco transparentes.

Lea también:  El Lehder que conocí

«La replicación automática de estilos artísticos sin autorización no solo plantea un vacío legal, sino que también trivializa el trabajo creativo de décadas», resalta Méndez-Romero. Esto pone en entredicho las nociones contemporáneas de autoría y propiedad intelectual.

 

Privacidad y el uso de datos personales

Otro aspecto crítico es la falta de claridad sobre el destino de los datos generados en estas plataformas. Aunque OpenAI ha asegurado que no entrena sus modelos con las imágenes subidas por los usuarios en ChatGPT, persisten dudas sobre el almacenamiento y uso de estos datos.

«El valor de estas plataformas no reside solo en el contenido que producen, sino en los rastros de comportamiento que capturan», señala el decano, haciendo eco de los planteamientos de Shoshana Zuboff en The Age of Surveillance Capitalism. Esto se inscribe en una tendencia más amplia de extractivismo digital, donde la información del usuario se convierte en un recurso explotable.

 

El impacto ambiental de la IA generativa

La dimensión ambiental de la inteligencia artificial es otra preocupación creciente. Un estudio reciente de la Universidad de California, Riverside, indica que generar una sola imagen con IA puede consumir entre 2 y 4 litros de agua utilizados en el enfriamiento de servidores.

Lea también:  El Lehder que conocí

«Cada imagen viral podría equivaler al gasto de hasta ocho botellas de agua», advierte Méndez-Romero. En un contexto de crisis climática y desigualdad en el acceso a recursos naturales, esta realidad no puede ser ignorada.

 

El rol de la universidad: responsabilidad y acción

Ante estos desafíos, la Escuela de Ingeniería, Ciencia y Tecnología de la Universidad del Rosario enfatiza la necesidad de que las instituciones académicas adopten un rol activo y crítico frente al desarrollo tecnológico y propone cuatro líneas de acción:

– Desarrollar marcos éticos y legales para el uso de datos y contenidos en modelos de IA generativa.

– Incluir la alfabetización crítica en IA en los currículos universitarios y de los colegios.

– Impulsar investigaciones interdisciplinarias sobre el impacto social y ambiental de la IA.

– Contribuir al diseño de tecnologías sostenibles y responsables en colaboración con diversos sectores.

«La inteligencia artificial no es solo una herramienta de innovación, sino un reflejo de nuestras prioridades como sociedad. Por ello, su implementación debe estar acompañada de un pensamiento crítico y de revisiones constantes para evitar que reproduzca las mismas injusticias que buscamos superar”, concluye Méndez-Romero.


Comparte esta noticia