El procurador General de la Nación declaró insubsistente al procurador Provincial de Armenia Juan Carlos Sandoval Izquierdo. La determinación estuvo basada en un cambio discrecional para esta entidad disciplinaria en la capital del departamento.
Tras conocer la decisión, el profesional decidió publicar una carta abierta dirigida al Procurador General de la Nación:
Doctor:
FERNANDO CARRILLO FLÓREZ
Procurador General de la Nación
Bogotá
Dignísimo señor;
El día de hoy muy temprano me tomó por sorpresa la notificación de un acto administrativo por medio del cual me declara insubsistente del cargo de Procurador Provincial de Armenia. Lo primero como demanda el decoro es agradecer la oportunidad de haberme permitido ostentar una dignidad pública de tal connotación, de confianza y manejo directivo, que valga decir ha sido a lo largo de mi carrera la primera experiencia en la función pública, lo cual constituyó un verdadero desafío pues me juré desde mi rol, trabajar arduamente, sin descanso para verdaderamente servir a la comunidad.
Es precisamente por esa vocación de servicio que durante el periodo en que regenté la Provincial de Armenia, el Despacho se caracterizó por tener las puertas abiertas, por generar espacios de sinergia entre las instituciones, por acompañar las causas ciudadanas, las veedurías, las manifestaciones, por aportar en escenarios de debate en los concejos municipales -pues es ahí donde germina el desarrollo de la ciudad- jamás opté por delegar a ningún funcionario del Despacho como quiera que escogí personalmente atender cada uno de los requerimientos de acompañamiento en materia preventiva; En estricto tenor disciplinario generé programas piloto como el control en tiempo real de contratación COVID-19, realicé innumerables visitas especiales a las administraciones municipales de las que se precisó senda intervención con procesos que cursan hoy conforme el derrotero de la Ley 734 de 2002.
Sin embargo el medular asunto de esta misiva es manifestar como deber moral con la ciudadanía mi más sincera preocupación, por una parte, por la forma en que tal insubsistencia se presenta, sin si quiera poner los ojos en el territorio para evidenciar la labor exhaustiva, honesta, integra e incansable que propicié desde mi llegada, fe de ello pueden dar múltiples colectivos como las victimas del conflicto armado con quienes conformé a nivel municipal y departamental una mesa accidental que para su conocimiento propugna por un piloto a nivel nacional de caracterización, trabajé con comunidades minoritarias, con movimientos sociales, estudiantiles, ambientalistas, con empresarios con gran armonía de la mano de la cámara de comercio, con la fuerza pública, con los constructores a los que otrora tanto daño se hizo sin fundamento alguno, frenando el progreso del departamento del Quindío que a gritos pide oportunidades de empleo. Todo ello desafortunadamente quedó a medias y es esa mi mayor tristeza.
A lo anterior, aunado el hecho sobre el que preciso hincapié, pues me temo que al menos para el departamento en el que desempeñé mi cargo al servicio de la Procuraduría General de la Nación, los postulados “el corazón del lado de las víctimas” “con los pies en los territorios” y “con la constitución en la mano” eran simples eufemismos que con arduo trabajo fuimos convirtiendo en realidades, me temo también que no haya sobre las bases solidas que edifiqué ninguna continuidad.
Señor Procurador desconozco el motivo real del porqué me ha declarado insubsistente, sin embargo, me permito puntualizar con valor, coraje, gallardía y sobre todo itero como deber moral con la ciudadanía que debió usted revisar al menos sumariamente la importante gestión desplegada en mi periodo de la cual puedo ufanarme y decirle con total certeza que se ha equivocado.
Al ser el punto álgido alerta y deseo pensar que no ha sido de tal manera, que su postura haya sido forjada bajo los mismos paradigmas en que se ha pretendido a través de a figura de los Delegados – padrino, entrometerse a toda costa en asuntos disciplinarios con fines naturalmente ajenos a sus roles, sepa que esa intromisión permanente hace mucho daño a la seguridad jurídica de los asuntos propios de las procuradurías destacadas para fines disciplinarios y la comunicación en línea a su Despacho va permeada de intereses de índole personal y a veces subrepticio.
Por último Honorable Procurador General, mi máximo temor con lo sucedido es precisamente la suerte de los asuntos disciplinarios y de los sujetos parte, puntualmente por cuanto parece que en esta recta final de su gestión, la premisa sofocada por presión mediática y de otras naturalezas pareciera estar a la orden de sancionar a toda costa.
La reciente Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso PETRO URREGO versus Colombia, da cuenta de la necesidad de replantear el sistema de justicia disciplinaria, me permito decirle pues no tuve jamás el espacio, que en ese tenor nuestras posturas también discrepan pues comparto plenamente la separación de roles entre instrucción y juzgamiento, precisamente para evitar que con el objeto fútil de mostrar resultados, de publicitarse mediáticamente y alcanzar metas se lesionen garantías fundamentales.
Extiendo pues esta preocupación a los funcionarios a quienes yo mismo endilgué situaciones factuales constitutivas de falta disciplinaria, es así que como académico, profesional digno y preparado desde el más profundo reconocimiento a su vida pública que tanto aportó al país, me permito indicarle que el criterio jurídico con que se adoptan decisiones como la del día de ayer en el caso del Alcalde electo popularmente de la ciudad de Armenia, dejan en el aire vientos de improvisación.
Por demás señor Procurador la decisión de mayor relevancia adoptada en mi periodo, correspondió a la no prorroga de la suspensión del Alcalde electo de Calarcá, decisión acogida en estricto derecho, como corresponde a un operador de justicia disciplinaria, ello debo decirlo muy a pesar de las ya mentadas intromisiones sugestivas.
Los cargos públicos son un regalo para servir y esa ha sido mi absoluta devoción desde el minuto 0 hasta hoy.
Me despido, feliz, orgulloso y con la tranquilidad que seguiré luego de esta experiencia, aportando desde cualquier escenario a las causas ciudadanas.
Le ruego interprete con el máximo respeto estas líneas, pues no son más que apreciaciones que propugnan construcción de escenarios transparentes, claros y de garantías para la comunidad en general.
De usted, gentilmente;
JUAN CARLOS SANDOVAL IZQUIERDO