«Túnel de La Línea, nada que celebrar: incompleto, con sobrecostos, mal licitado y contratado»

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El exsenador y excandidato presidencial Germán Vargas Lleras, quien hizo parte de los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos y es cofundador del partido Cambio Radical, de gran poder en el Quindío, escribió una fuerte columna en el diario El Tiempo, en la que critica ampliamente lo que fue la construcción del Túnel de La Línea, aun sin terminar.

En la columna el político dice que «hay poco que celebrar; sí, mucho que lamentar y muchas lecciones que aprender… una obra mal planeada, mal diseñada, mal licitada, mal contratada y, por supuesto, mal ejecutada».

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El columnista hace un recorrido por la historia del túnel y recuerda que en 1968, su abuelo Carlos Lleras Restrepo, y su ministro de Obras Públicas, Bernardo Garcés, advirtieron que el túnel debía construirse en la base de la cordillera y no a 2.500 metros de altura.

«…Cuán diferente hubiera sido este proyecto de haberse acogido este concepto técnico. Pero no. En la adjudicación del contrato solo contó el criterio económico. La obra se licitó, óigase bien, sin estudios ni diseños fase 3 y sin conocerse los resultados de la excavación del túnel piloto, por lo que ni siquiera se evaluaron los riesgos geológicos ni mucho menos las distintas modalidades contractuales. Solo importaba adjudicarlo rápido y al menor precio».

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Vale la pena recordar que esta obra se licitó y adjudicó durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, razón por la que sería él y sus funcionarios, los culpables de los miles de contratiempos, sobrecostos y retrasos en la megaobra.

Vargas Lleras apunta que «de un presupuesto de 629.000 millones de pesos pasamos a uno de 4.04 billones, a precios de hoy; de un plazo de 6,5 años pasamos a más de once años, y todavía falta bastante».

Y luego se pregunta: «Cómo pudo contratarse esta obra en la modalidad de precio global fijo, bajo la cual se entrega a los contratistas la totalidad de los recursos, en vez de haberla hecho por precios unitarios, pagando solo lo ejecutado y entregado y sin anticipos».

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El exministro y exvicepresidente señala como uno de los más grandes culpables de esta licitación mal hecha, al exministro Andrés Uriel Gallego, ya fallecido y a quien se le erigió un busto en la entrada del túnel.

Dice el columnista que «El gobierno Santos recibió este desastre con un 1% ejecutado y lo entregó en agosto de 2018 con un avance de más del 80%, lo que incluía la construcción de viaductos en un 87 %, de los túneles cortos en un 80 % y de los revestimientos en un 67 %. Fueron inimaginables las dificultades que tuvimos que sortear para enderezar este proyecto».

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Recalca que «En 2016, y ante el incumplimiento reiterado del contratista, el gobierno Santos tuvo que imponer las primeras multas, a las que se sumaron los embargos de la Dian, las sanciones ambientales de la Anla y de la Corporación Autónoma Regional del Quindío -CRQ , además del fallo condenatorio en una acción popular promovida por la Defensoría del Pueblo. Posteriormente fue necesario iniciar el proceso de caducidad del contrato, conciliar su terminación y volverlo a adjudicar en un proceso muy complejo, pues, como es natural, nadie quería asumir los riesgos constructivos de este».

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«En plata blanca, el gobierno Uribe puso en esta obra 190.000 millones; el de Santos, casi 2 billones, y el de Duque, 760.000 millones, lo que incluye las obras pendientes. En total, más de 5 veces el presupuesto original».

Finaliza Germán Vargas Lleras indicando que «a la obra que se inauguró aún le faltan 5 km en el Quindío y 8,8 km en el Tolima, todos de doble calzada y que incluyen 10 túneles cortos y 24 puentes. Además, es preciso recordar que esta obra solo dará paso en el sentido Armenia-Ibagué, por lo que nos quedaron debiendo la mitad de la obra».

Lea la columna completa en eltiempo.com

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