Se acaban las cabalgatas obligatorias en Calarcá. Concejo aprobó proyecto presentado por el alcalde Sebastián Ramos.
El proyecto de acuerdo 014 radicado por el alcalde Juan Sebastián Ramos Velasco, con el que se buscaba derogar un acuerdo anterior que obligaba al alcalde a la realización de una cabalgata durante las fiestas aniversarias del municipio, fue aprobado por el Concejo Municipal de Calarcá.
Con 13 votos a favor y solo 2 en contra y tras un debate que se extendió por cerca de 8 horas, la ‘Villa del Cacique’ dice sí a la protección de los equinos, que resultan maltratados en una actividad que combina el consumo de licor de jinetes, la falta de experticia de los mismos y algunos excesos sobre estos animales.
Tras escuchar atentamente los argumentos de animalistas, comerciantes, ciudadanos y caballistas, además de la presentación de la ponente Cristina Arbeláez Duque, la decisión se inclinó por el voto positivo.
Cabe destacar que, con la aprobación del nuevo acuerdo, la realización de cabalgatas en Calarcá no está prohibida sino que queda sujeta a la autorización, control y seguimiento de la Administración Municipal.
“Fue un debate de respeto. Este es un gran avance en el tema de bienestar animal en nuestro municipio porque sabemos que hay muchas falencias en estos desfiles… claro está que si la asociación quiere realizar una cabalgata puede solicitar todavía los permisos. Lo que necesitamos ahora es buscar una reglamentación estricta para este tipo de eventos que se pretendan seguir realizando”, indicó la concejal Arbeláez.
Entre los argumentos más fuertes que resonaron durante la sesión, se destacaron los casos ocurridos en las festividades de junio de este año. La concejal del Partido Verde, Cristina Arbeláez, presentó pruebas audiovisuales que evidenciaron un trato inadecuado hacia los caballos.
En la misma línea, la veedora y vocera de la fundación Ecohuellas, Diana Milena Rodríguez, argumentó que las cabalgatas exponen a los animales a condiciones de estrés extremos: “En actividades de público complejas como son las cabalgatas, es solo cuestión de remitirnos a la norma, a la ley 84 del 89, que enlista las conductas de maltrato animal, ya que los animales están expuestos a muchas condiciones de estrés», expresó Rodríguez. Además, señaló que los caballos sufren al estar expuestos al asfalto durante largas horas y mencionó los casos lamentables a los que son sometidos los equinos por jinetes bajo los efectos del alcohol y por el ruido excesivo.
Por otra parte, el sector comercial también se hizo presente. Un representante argumentó la necesidad de encontrar alternativas que puedan reemplazar la dinámica económica que, según él, genera la cabalgata. Señaló que en la de este año, la asistencia de familias al evento impulsó significativamente las compras locales.
Los representantes de los caballistas, voceros de la Asociación Cabalguemos y de la Junta Directiva de Cabaquín, defendieron su postura asegurando que los eventos siempre han contado con pólizas, planes de contingencia y acompañamiento veterinario. Pese a esto, reconocieron que la imagen de sus actividades ocasionalmente se ve afectada por algunos participantes que no son propietarios de caballos y que no cumplen con los acuerdos de cuidado.