180gradosquindio.com

De lo que se vislumbra (Elecciones presidenciales)

J. Deibi Agudelo Martínez. Licenciado En Literatura y Lengua Castellana Estudiante de Maestría en Ciencias de la educación Artista Circense

Antes de adentrarnos en este análisis, es necesario aclarar varias cosas: lo aquí expuesto no es palabra de Dios, sólo es un punto de vista; no pretendo infundir miedo ni mucho menos entrar en debates estériles y, no procuro indicar por quién votar.

Como las encuestas lo decían, la pugna entre Petro y Duque se reflejó en las urnas. Ambos pasan a segunda vuelta y dejan con un sin sabor a muchos que le apostaron a otras campañas. Sin embargo, las votaciones fueron una sorpresa: por un lado, la abstención fue apenas del 46%, hecho que nadie esperaba. De los colombianos habilitados para votar, el 54% lo hizo. Muchos de ellos jóvenes, con la ilusión de cambiar el poder ejecutivo, quizá azuzados por el miedo a que gobierne otra vez Uribe; los otros, padres de familia, abuelas y tías, salieron a darle a Duque la victoria en primera vuelta, persignados en contra del fantasma del castrochavismo; y finalmente, los que le apostaron a otros programas, quizá porque se logró despertar una empatía en sectores de centro que no creen en la política tradicional y no ven en la izquierda de Petro una opción real de cambio.

Así pues, hubo 9.840,130 votos por un gobierno diferente; de los cuales, cuatro millones ochocientos fueron para Petro, cuatro millones quinientos para Fajardo, y trecientos noventa para De la Calle (suponiendo que esos últimos votaron por un cambio). Por otra parte, más de siete millones que aún creen en el sagrado corazón del Centro Democrático.

De los hechos anteriores podríamos decir que lo más factible, desde este punto de vista, es que gane Duque, así se sumen sectores de la campaña de Fajardo a la de Petrosky; pues, como ya se dijo, los terrenos en que se movió la campaña del crespo fueron en esencia de centro: personas que no militan en ningún partido político, que creyeron en esta propuesta y que actúan con albedrío. De igual manera, hay sectores dentro del Polo que no ven a Petro como una alternativa, porque votó y le hizo campaña a Santos en su reelección desde la primera vuelta, cundo había una opción distinta. Y finalmente, De la Calle pertenece a uno de los partidos tradicionales que ha co-gobernado con varios de los malos gobiernos de los últimos veinte años, y es apenas obvio que no se plegará a la campaña de la Colombia Humana. Así pues, no recogerán el total de los votos de Fajardo, y muy poco le sumará la campaña del Liberal; mientras que, Vargas Lleras ya programó reunión con Duque para ver cómo es que es, para “impedir que la izquierda llegue al poder”.

Se observan entonces, otros cuatro años de lo mismo (contando con que no se quieran reelegir). Cuando digo de lo mismo, me refiero a más deuda externa, intentos de privatizar la educación pública, más quiebra de la producción nacional (en especial la agrícola), persecución de las medianas y pequeñas empresas para favorecer a las multinacionales, se profundizará el modelo de las EPS, etc… Lo mismo, significa lo que hizo Gaviria, Samper, Pastrana, ocho años Santos y por supuesto ochos años Álvaro Uribe Vélez. Porque podrán tener diferencias en el trato a los subversivos pero en política agraria, en política social, política educativa, y demás políticas, son dos gotas de agua.

Entristece, primero, que hayan ganado las campañas del miedo y el rencor, Colombia es pasión dice el eslogan y por pasión llevarán a la presidencia a Iván Duque. Segundo, que a Colombia aún le falta educación política, un país educado políticamente no se hubiese dejado llevar por la charlatanería. Tercero, que Viviane Morales haya sacado 41,458 votos, cuando se había retirado de la campaña a la presidencia. Eso significa que muchos compatriotas no leen los programas, no les interesa la suerte de este barco que se hunde y van a votar por el que se les “chispotie” en el tarjetón. Cuarto, que la campaña de Fajardo haya pegado en el palo, le faltó una semana de campaña para montarse en el bus de la segunda vuelta, y digo que entristece porque era el único que, en segunda, le podía ganar a Duque. Y por último, que la campaña de la Colombia Humana le haya ayudado tanto al Centro Democrático, pues como el mismo Gustavo Petro lo dijo, refiriéndose a las encuestas: “cuando subo yo arrastro a Duque”, es decir, que es consciente de que su imagen negativa es mayor que su positiva, y con eso hace que gane la derecha y no que haya una oportunidad de cambio. Como dice Daniel Samper “El Centro Democrático celebró por dos: que haya pasado Duque y que su rival sea Gustavo Petro”.

Pero no todo es negativo, hay que festejar que muchos colombianos dijeron que, en palabras del Senador Robledo “estamos mamados de los mismos con las mismas” pues le apostaron al cambio. Lo que alegra es, ver personas honestas que comenzaron a entender que el problema no es la política sino quien la hace de manera incorrecta. Alegra que Vargas Lleras, y su petulancia, hayan sido derrotadas en las urnas. Alegra es que, a pesar de que se vislumbra un país manejado por pocos y para pocos, hay muchos colombianos indignados dispuestos a cambiarlo.

 

Otros textos de J. Deibi Agudelo Martínez:

Lo que quedó claro en el cabildo sobre alzas de EPQ en Montenegro

¿Qué piensa de esta noticia?

Comentario



loading...